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HEMOSTASIA

(Del griego haima = sangre y stásis = detener)

Contención o detención de una hemorragia mediante los mecanismos fisiológicos del organismo; por medio de procedimientos manuales, químicos, instrumentales o quirúrgicos.

Es el proceso mediante el cual se cohíbe el sangrado de una herida:

  • Normal o fisiológica: Conjunto de mecanismos fisiológicos dirigidos a impedir que la sangre se extravase.
  • Quirúrgica: Procedimientos técnicos que el cirujano emplea para controlar la hemorragia en el acto quirúrgico.

La preocupación del hombre por el hombre desde que este nace hasta su ocaso, ha sido la de tener Mejor calidad de vida “Dar más vida a los años, y no años a la vida”.

Desde sus comienzos hasta la actualidad ha invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzos, empleando infinidad de recursos; todo este conjunto de medios nos ha llevado hasta lo que hoy en día se conoce como desarrollo científico-tecnológico.

Haciendo una retrospectiva a estos avances, la historia de la cirugía está íntimamente ligada a la evolución de la tecnología, por ejemplo, en el campo de las suturas.

EGIPTO (Dinastía XVIII, 1550 a C), de acuerdo al Papiro Smith, las heridas de la cara se trataban mediante afrontamiento de los bordes con material adhesivo. Las heridas se curaban con grasa, miel y carne fresca.

ARABIA, cuna de grandes matemáticos y de extraordinarios médicos y filósofos medievales, (900 AC), comienza a utilizarse el “Kitgut” para cierre de heridas abdominales. El vocablo “Kit” hace referencia a las Cuerdas de violín fabricadas a partir de intestino de vaca. Es posible que de aquí derive la palabra “Catgut”, como degeneración de lenguaje.

INDIA de tiempos del Ayurveda, en casos de heridas se hacía coincidir los bordes de la lesión, aproximando a los mismos grandes hormigas y que al morder sobre los bordes, les seccionaban el cuerpo, quedando solamente la(s) cabeza(s) a lo largo de la herida como una moderna engrapadora para cierre de piel

La EDAD MEDIA (476 A 1453) tiene representantes quirúrgicos en el BIZANCIO de la EPOCA ALEJANDRINA (Hasta 642) con Oribasio, Aecio de Amida, Pablo de Egina y Alejandro de Tralles, quienes utilizaron técnicas quirúrgicas avanzadas y suturas de seda.

Por su parte, en el ISLAM de aquel entonces se discutía la alternativa de utilizar suturas o cauterio. Los JUDIOS, que ya tenían el diseño de su propia sala de Cirugía (Beta de Saiza), practicaban el avivamiento de los bordes de la herida para lograr una mejor cicatrización.

Se empieza a ser uso de la cauterización para la hernia.

Sin embargo, la tradición quirúrgica más importante de la Edad Media fue la famosa ESCUELA DE SALERNO (S XII-S XIII). Uno de sus exponentes, ROGERIO DE SALERNO, quien escribió su libro Practica Chirurgica (1180), dice en algunos de sus apartes:

“…Si la herida está localizada en la cara, en la nariz, en los labios o en otra parte noble del cuerpo, y ha de ser cosida, primero hemos de acercar las dos partes lo más delicadamente que podamos; solemos coser la misma superficie de la piel, hasta donde puede resistir, con una aguja delgada e hilo de seda: Cada punto con una sutura propia e independiente, separando uno de otro; dejamos después en toda la sutura los extremos abiertos, no solo para que el pus salga más convenientemente a través de dichos orificios, sino también porque podemos introducir un drenaje…”

En la Edad Media Italiana también destaca Hugo Borgognani, quien recomienda la colocación de Vino en las heridas. Un hijo suyo, Teodorico Borgognani, dice en un fragmento de su libro Chirurgia (1275):

Libro II. Capítulo XI

“…Recordad, sobre todo, que una herida ha de mantenerse limpia. Tras haber unido sus labios, deberán colocarse cuidadosamente en su posición natural, manteniéndolos juntos con puntos, si es necesario, de acuerdo con la longitud de la herida; tal longitud, y la profundidad de la herida, deberán indicaros la profundidad que precisa darse a los puntos, así como su proximidad. Después de la sutura y de una esmerada cura, vendad bien la herida, tal como requiera la parte…cambiareis la cura cada tres días, a menos que exista excesiva

podre en la herida, en cuyo la cambiareis todos los días; y cada vez que cambiéis la cura pondréis sobre la herida un poco de estopa impregnada en vino. NO DRENEIS UNA HERIDA…

Refiriéndose a las heridas intestinales afirma en el Libro III. Capítulo XIX:

“…El intestino puede coserse con un hilo óptimo y delicado, elaborado con los intestinos de los animales…”

En Flandes, Jehan Yperman (Muerto en 1330), afirma en el Libro I, Capítulo V de su libro Chirurgia:

“…Si existe una amplia herida, producida mediante un bastón u otro instrumento similar, cósela, comenzando por la mitad si la herida requiere tres puntos de sutura, e introduce en la parte hundida un drenaje para facilitar la salida del pus. Hay que dar estos puntos de sutura profundamente, de forma que los bordes de la herida se junten tanto en su fondo como por la parte superficial; la aguja usada para coser la herida ha de ser triangular y el ojo ha de estar calibrado de forma que el hilo pueda pasar a su través, sin que sea demasiado estrecho cuando la aguja esté provista de su hilo. Es conveniente encerar el hilo retorcido para no cortar la carne. Se puede usar también de seda roja o blanca…”

En la época del RENACIMIENTO (1453-1600), los Cirujanos son humillados por la Facultad de Medicina, que los limita a curar heridas, úlceras y abscesos.

Surge entonces la venerable figura del más grande cirujano de ese siglo, Ambroise Paré, (1510-1590). Estableció las bases de la cirugía moderna

…”La cirugía tiene cinco cometidos: eliminar lo superfluo, restaurar lo que ha sido dislocado, separar lo unido, unir lo separado y modificar lo que la naturaleza ha deformado”.

Esta teoría, pero sobre todo sus aportes en el campo, llevaron a este hombre del Renacimiento, de origen humilde y limitada educación, a dejar de ser barbero y convertirse en médico de reyes.

Paré llegó a ser el médico de cabecera de cuatro reyes de Francia: Enrique II, Francisco II, Carlos IX y Enrique III.

Ambroise Paré se distinguió por “su humanidad en una era de crueldad”, en la que los tratamientos médicos y la cirugía eran atroces.

Considerado el padre de la cirugía, la anatomía, la teratología y la sanidad militar, de quien extractamos algunos comentarios de sus obras, los cuales muestran el estado de la cirugía de aquel tiempo.

“…En aquel tiempo yo era un soldado bisoño, que jamás había visto la primera cura de las heridas por arma de fuego. Es cierto que había leído en Jean da Vigo, Primer libro…que las heridas producidas por arma de fuego resultaban venenosas, a causa de la pólvora, y para su cura él mandaba cauterizarlas con aceite de saúco caliente hasta escaldar, en el que debería mezclarse una pequeña triaca, y a fin de no equivocarme antes de utilizar dicho aceite, sabiendo que tal cosa podría ocasionar gran dolor al paciente, quise primero saber que hacían en la primera cura otros cirujanos, …y de ellos tome valor para hacerlo como ellos lo hacían. Finalmente, me falto aceite y me vi obligado a aplicar en su lugar un digestivo hecho con yemas de huevo, aceite de rosas y terebinto. Aquella noche no pude dormir a placer temiendo que por la falta de buena cauterización encontraría muertos o envenenados a los heridos a quienes no había podido poner el mencionado aceite, lo que me hizo levantarme muy temprano para visitarlos; más allá de mi esperanza, encontré que aquellos a quienes había puesto el medicamento digestivo sentían poco dolor y sus heridas sin inflamación ni tumefacción, habiendo descansado bastante bien durante toda la noche; los otros, a quienes había aplicado el citado aceite hirviendo, los encontré con fiebre, grandes dolores y tumefacción en torno a sus heridas. Entonces resolví para mí mismo, no quemar nunca más tan cruelmente a los heridos por arcabuzazos…”

Inventó la ligadura de arterias para reducir las hemorragias en las amputaciones; desarrolló un braguero para el tratamiento de la hernia y prótesis de miembros amputados.

Desarrolló un braguero para el tratamiento de la hernia y prótesis de miembros amputados.

“Tal es el caso de Ambrosio Paré, quien, sin lugar a dudas, gracias a sus escritos en francés, durante el curso de su vida hizo avanzar la cirugía más de lo que la humanidad entera había hecho en 1.500 años de nuestra era”.

Surgen un sinnúmero de instrumentos y vendajes especiales utilizados por cirujanos de hernia.

Otros cirujanos que se destacan son Hans von Gersdorff, quien utiliza vejigas de animal en la cobertura de muñones de amputación; Gaspare Tagliacozzi (1546-

1599), uno de los padres de la Cirugía Plástica y Bartolomé Hidalgo de Agüero (1530-1597), quien es uno de los que más enfáticamente dice No a la teoría del “pus loable”.

De la obra de otro cirujano alemán, HEINRICH VON PFOLSPEUNDT, escrita en 1460, extractamos el siguiente aparte:

“…Primeramente aconsejo a quien desee trabajar en este arte y curar…guardarse de estar ebrio cuando va a visitar pacientes…y especialmente, debe evitar, si ha comido cebolla o guisantes o dormido la noche anterior con una mujer impura, respirar por la mañana sobre cualquier herida…También debe lavar sus manos antes de tratar a cualquiera…”

La CIRUGÍA DEL BARROCO (1600-1740) tiene exponentes de la talla de Richard Wiseman, quien escribe un Tratado sobre Manejo de las Heridas. A su vez, en Alemania, Wilhem von Hilden comienza a utilizar el Torniquete hemostático.

La CIRUGÍA DE LA ILUSTRACION (1740-1800) mejora aún más el conocimiento de las heridas y su manejo, así como la mejoría en las suturas, en cabeza de Percival Pott y John Hunter en Inglaterra; Jean Louis Petit en Francia y Antonio Scarpa en Italia.

A esta le sobreviene la época del ROMANTICISMO (1800-1848), con la inolvidable figura de Jean Dominique Larrey, Cirujano de Napoleón, experto en trauma; Guillaume Dupuytren, también en Francia; Astley Paston Cooper y Charles Bell en Inglaterra; Ferdinand von Graefe y Martin Langenbeck en Alemania. Por entonces, las reglas de oro en heridas eran: Drenaje, Líquidos y la colocación de material extraño en la superficie cruenta para provocar la supuración.

Con el advenimiento de la CULTURA POSITIVISTA (1848-1870), la cirugía se convierte en ciencia, se delimita un mismo lenguaje universal y se extiende a todos los órganos.

Se debe a Lister la introducción del Catgut Carbólico y el Catgut Cromado entre 1860 y 1861.

Todavía son válidos los principios quirúrgicos de WILLIAM HALSTEAD (Baltimore 1900), quien recomendaba el uso de Seda delgada en cierre interrumpido y una Hemostasis exhaustiva y sofisticada.

Durante la Primera Guerra Mundial se establecen los principios básicos del manejo de las heridas: Toda herida esta potencialmente infectada, debe

intervenirse tempranamente y debe evitarse la supuración a toda costa.

En ALEMANIA se diseñan los primeros materiales sintéticos absorbibles en 1931; las Poliamidas en 1939; los Poliésteres en 1950 y el Ácido Poliglicólico y Polipropileno: 1970.

Hoy en día, gracias al esfuerzo de estos pioneros y a la investigación de siglos, poseemos una amplísima gama de suturas, instrumentos, sistemas que hacen de la cirugía una forma de tratamiento efectiva, segura y placentera para quien la ejerce.

En tiempos actuales la cirugía endoscópica ha sido probablemente la revolución más importante de la práctica quirúrgica de los últimos años y que ha permitido un avance inimaginable en la investigación y desarrollo tecnológico en el campo de la cirugía.

Tomado de:

https://arteycirugia.wordpress.com

BBC Mundo

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